ya explicamos en su momento que significa en seguros «mercado duro y blando», debido a la crisis que entre otras cosas propicia una mayor siniestralidad las primas se incrementan para cubrir esos pagos por siniestros y es lo que llamamos fase DURA del mercado.
En particular los sectores mas castigados por la crisis son los que estan experimentando una mayor subida de las primas, es el caso del seguro de credito.
Es la pescadilla que se muerde la cola: “no hay comercio, si no hay financiación; y no hay
financiación, si no hay seguro”. Por eso, debe incentivarse el seguro de crédito.
Rafael MArtinez Codina catedrático de la Complutense, fallecido en febrero del 2007, unía a su gran currículo académico el haber sido vicepresidente del Banco Exterior de España y Presidente de Natwest, una trayectoria que le convertía en una de las voces más autorizadas para hablar de la financiación y el riesgo de las operaciones comerciales. Y, en las muchas horas que pasamos estudiando esta materia, solía decir: “no hay exportación, si no hay financiación; y no hay financiación, si no hay seguro”.
Pues bien, desde finales del 2007, podríamos afirmar, modificando ligeramente esta sentencia, que “no hay comercio, si no hay financiación; y no hay inanciación, si no hay seguro”. Como han comprobado cientos de miles de empresas españolas, el seguro de crédito se ha convertido en un bien escaso en nuestro mercado de servicios. Hace 18 meses, antes de aparecer las turbulencias que han vapuleado al mercado financiero mundial, el descuento
bancario era una práctica habitual de las empresas, que con deudas comprometidas a 90 o 120 días, acudían al sector financiero buscando anticipos.
En el mercado internacional, la importante cantidad de pedidos que debían servir las empresas nacionales se lograba gracias a la labor fundamental de la prefinanciación otorgada por bancos y cajas. El seguro de crédito servía para sustituir las garantías reales o apalancamientos que el financiador exigía como garantía al financiado.
El seguro de crédito, con gran tradición en España, consiste en la cobertura, en caso de impago, del deudor /importador. Las empresas que lo realizan tienen en su cuenta de explotación, por un lado, las primas, los resultados financieros (muy importantes en cualquier compañía aseguradora) y los recobros que realizan de los impagos que cubren. En el debe, sus gastos generales, el coste de reaseguro y las indemnizaciones que practican.
Tipos de interés a la baja y un enorme incremento de los fallidos notificados en los seis últimos meses ha producido que el mercado asegurador de crédito se encuentre con tasas de siniestralidad superiores al 150%. Las aseguradoras, de promedio, debían pagar más de 150 euros por cada 100 euros recaudados.
Esta situación no era sostenible en el tiempo, por lo que las aseguradoras han tomado medidas. ¿Cómo? En primer lugar, subiendo el precio de su servicio, la prima, pero en segundo lugar, limitando la oferta a aquellos sectores con muchas dificultades, como la construcción o la automoción, algo impensable hace apenas dos años.
LEIDO EN IE FOCUS NEWSLETTER (Gracias a Carlos Font)

