En una ocasión, Henry Ford I explicó con gran acierto la importancia del seguro en nuestros días a un visitante de Nueva York que se maravillaba de cómo había podido construirse una ciudad tan magnífica: “Ha sido posible gracias a los aseguradores; ellos son los verdaderos constructores de esta ciudad. Sin los seguros, no habría rascacielos. Ningún inversor financiaría edificios que una simple colilla podría convertir en ceniza”.

