Cuando decimos que no es importante ser una aseguradora, queremos decir que más allá de su funcion tecnica de previsión, hay muy pocos casos que aportan valor añadido a sus clientes.
El nuevo valor es no ser una «aseguradora». Se trata de entender el papel que juegan los productos y servicios aseguradoras en la vida de sus clientes y en base a esto, diseñar dichos productos y servicios.
Para las aseguradoras tradicionales, todas, al menos en España, hay dos grandes retos que deben de afrontar en sus estrategias de distribución. La primera entender que el consumidor cambia su comportamiento con respecto a donde, como y cuando compra sus seguro. La segunda es que en breve, estaran presentes en el mercado alternativas a las formas de distribucion actuales que harán que se invierta el equilibrio de poder en los canales de distribución, cuya posicion de dominio ostentan las aseguradoras como proveedores del producto.
Todo esto se está produciendo por que el comportamiento del consumidor está cambiando y las aseguradoras, salvo muy señaladas excepciones, no lo estan viendo venir.
Cuando veas las barbas de tus vecinos afeitar, en este caso la banca, que las aseguradoras pongan las suyas a remojar.

