Joe Lieberman ha ganado. El senador ex demócrata y ahora independiente, candidato a vicepresidente con Al Gore en 2000, anunció hace varias semanas que se opondría en redondo a cualquier plan de reforma de la Sanidad que incluyera un programa de salud público como el existente en la mayor parte de los países de Europa. Dado quelos demócratas tienen 59 senadores, y que les hace falta uno más para bloquear cualquier iniciativa en contra de la reforma por parte de los republicanos, Lieberman marcó el debate desde el primer momento con su propuesta.
Ahora, los demócratas del Senado han alcanzado un principio de acuerdo en virtud del cual, efectivamente, abandonan la llamada ‘opción pública’ a la que Lieberman se opone. Es una decisión que pone un nuevo clavo en el ataúd de la Sanidad pública en EEUU. No se sabe cuántos clavos van ya, pero todo indica que la posibilidad de que haya un sistema sanitario del Estado en EEUU está bien muerte y enterrada, a pesar de los esfuerzos de la presidente de la Cámara de Representantes y líder del ‘ala izquierda’ demócrata Nancy Pelosi por mantenerla con respiración artificial.
Vamos que una vez ganado el paso por la cámara de representantes los senadores demócratas se oponen, bien coser y descoser y mientras tanto la gente no es atendida.

