
Desde siempre las tarjetas, ya sean de pago o de fidelidad, han tratado de segmentación a sus clientes y de que ellos se diferenciasen asignando categorías a estos soportes de plástico.
Así nacieron las tarjetas oro, plata, platino, diamante, etc. Con ellas el usuario a la hora de usarlas exhibe a la vez su categoría.
Pero hasta a este simple acto le ha llagado el momento de evolucionar. Ahora con el uso de apps como Stockcard, esta permite acumular toda la información de decenas de tarjetas de fidelidad que lo único que hacen es molestar en nuestra billetera.
Ya no sirve de nada que las tarjetas sean oro o platino, puesto que ya no se muestran a la hora de utilizarlas, el camarero lo único que hace es escanear el código de la pantalla, por lo tanto para que una categoría u otra, no?.
A evolucionar tocan.

La tarjeta de crédito puede llevarse ahora en el móvil, y es mucho más cómodo.