Con la última tecnología pero en el momento adecuado

Aunque cada vez utilizamos menos el dinero en efectivo en nuestra vida diaria, resulta difícil imaginar el sistema bancario sin los cajeros automáticos, que hacen que podamos disponer de el las 24 horas del día.

¿Pero sabíamos que el primer cajero automático fue retirado de prestar atención al público poco después de ser lanzado?

Si bien es cierto que el primer cajero auto dispensador de efectivo o ATM como se conoce en los EEUU, fue instalado en 1967 por Barclays Bank, la primera dispensadora mecánica de billetes fue utilizada mucho antes.

El primera cajero automático fue inaugurado y puesto a disposición del público, nada menos, que en 1939 en EEUU y fue el Bank of New York el que apostó por esa tecnología. Pero le salió mal y después de invertir en una tecnología puntera y que, teóricamente, le podría dar una ventaja competitiva tuvo que retirar la máquina.

Posiblemente las causas para el fracaso de su implantación fueran dos.

La primera y más importante es que se adelantaron demasiado a su tiempo y el usuario no concibió que una máquina pudiese manejar su dinero, preferían el «interfaz» humano.

La segunda, como pasa hoy en día mucho, la experiencia de usuario, si ya es difícil en 1939 concebir que una máquina me de dinero y no se equivoque, las instrucciones y el adiestramiento para su uso eran complicadas lo que hacia muy difícil que el usuario se acostumbrase a su uso diario.

Si todo esto le añadimos la ya habitual resistencia al cambio que todos tenemos en menor o mayor medida, el fracaso estaba servido.

Pero esto sigue ocurriendo hoy en día, existen multitud de ejemplo de adelantados a su tiempo, que no supieron o pudieron sacar partido a los avances tecnológicos uno de ellos fue Nokia con las tablets.

Por lo tanto midamos nuestros tiempos antes de lanzar algo al mercado, es excelente ser innovador, pero debemos de tener en cuenta que si bien el producto o servicio es nuevo y por lo tanto no tenemos competencia pero por el contrario, sí deberemos emplear grandes esfuerzos en explicar sus ventajas con respecto a lo existente en el mercado.

Recordemos el lema «Turning innovation into business»