La idea parece buena: reunir a los líderes de las 20 mayores economías para discutir un plan coordinado que permita hacer frente a la crisis financiera mundial. Pero la reunión del G-20, el 15 de noviembre en Washington, D.C., ha llevado a algunos analistas a cuestionarse los avances que se pueden lograr con tan poco tiempo de preparación para el evento, mientras otros muestran su preocupación por la creación de nuevas regulaciones cuando todavía no se comprenden del todo las causas de la crisis. Profesores de Wharton y otros expertos hablan sobre los posibles resultados de la reunión del G-20.

