En torno a la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) se articulan varios debates, entre los que destaca el planteamiento de si ser corporativamente responsable es una moda o un principio en la gestión de las empresas.El fundamento de la postura en contra de la RSC, es decir, los que opinan que es una moda que desaparecerá (y con la crisis más pronto que tarde), se basa en el argumento de la idoneidad del mercado como mecanismo para asignar eficientemente los recursos del país, y que, para que funcione bien, la empresa debe adoptar la postura de maximizar su beneficio. Consideran que éste es el propósito para el que ha sido creada y que, por tanto, si suministra un producto de calidad que demanda el mercado, cumple con sus compromisos, normas y leyes, y paga sus impuestos, ya cumple con su misión social; para el papel de mejorar el bienestar social, es el Estado o el Tercer Sector (organizaciones sin fines de lucro) quienes se deben ocupar de ello.
Por otro lado, los que están a favor de que se está convirtiendo en un principio de gestión de todas las empresas utilizan dos tipos de argumentos:
a) que la empresa debe responder ante las expectativas de la sociedad para “ganarse su licencia para operar”
b) que bien enfocada, la RSC es una manera de mejorar los resultados de la empresa
Es recomendable para que la RSC sea “sostenible” que la empresa gane dinero con ella. La pregunta es si debe buscar obtener el máximo beneficio con la RSC, y es aquí donde radica la gran dificultad de determinar el plazo que se debe fijar para “recoger” los resultados y evaluar su rentabilidad y la incertidumbre que acompaña a este tipo de medidas a la hora de obtener los resultados planificados. El resultado final se puede quedar en una “nebulosa” en la que se mezclen aspectos de reputación, intangibles y de buenas relaciones con los grupos de interés.
FUENTE: Wharton Universia
